Empecé a entender lo que me pasaba, a que mis síntomas tenían una explicación que la medicina convencional no contempla en su totalidad. He recuperado mi vida social, he aprendido lo que me funciona y lo que no y a saber cómo gestionarlo. Tengo mucho optimismo porque ahora dispongo de herramientas y conocimiento, y ya no normalizo ciertas cosas. Hay otros factores, además de la alimentación, que nos hacen enfermar y es importante conocerlos y saber cómo podemos actuar en cada caso.
